El 10 de julio, en la Asamblea Arquidiocesana realizada en Monay, el P. Juan Cárdenas, sdb, Rector de la UPS, expuso una síntesis de la encíclica “Magnifica Humanitas”, del Papa León XIV. El 14 de julio, el P. José María Guzmán hizo lo propio en la reunión de la vicaría Santo Hermano Miguel. De dichas exposiciones destacamos algunos pensamientos importantes sobre la primera carta encíclica del Santo Padre.
El Papa aborda el impacto de la IA en la sociedad actual. Advierte que el progreso tecnológico puede debilitar la dignidad humana. La IA debe ser desarmada, pues debe estar al servicio de todos y del bien común. El Papa dice que el problema no está en la tecnología sino en el tipo de civilización que se está construyendo. Advierte el riesgo de que el poder tecnológico reemplace a la persona humana.
La Iglesia no puede permanecer ajena a los acontecimientos actuales: debe dialogar con la política, la economía y la ciencia. El Papa afirma que la verdad del Evangelio no se impone, no teme a la diversidad. La Doctrina Social de la Iglesia no es un conjunto de recetas políticas, sino un camino de discernimiento comunitario.
Cada persona posee una dignidad que no depende de sus capacidades, de su riqueza. La persona no puede ser tratada como un instrumento. El problema no es la IA, no es técnico, sino cultural y espiritual. La IA tiene un impacto en la vida cotidiana y en las relaciones de poder. El progreso técnico no siempre implica progreso moral, nunca debe confundirse con la inteligencia humana. La IA no juzga el bien y el mal.


































































