El miércoles 18 de febrero, Miércoles de Ceniza, Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca, impuso la ceniza en la Catedral Metropolitana de la Inmaculada Concepción. Así iniciamos el tiempo de Cuaresma. Durante esta etapa, los católicos se preparan para la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Es un tiempo para reconocer la necesidad de la conversión y reflexionar sobre lo que en nuestras vidas nos aleja de Dios, de los demás y de nosotros mismos.
En la Catedral de Cuenca, el Miércoles de Ceniza, se celebraron siete misas en diferentes horarios. Esto permitió que las personas se organizaran y pudieran participar de la Eucaristía. Durante la imposición de la ceniza, Monseñor Marcos recordó las fórmulas indicadas por la liturgia: “Conviértete y cree en el Evangelio” y, “Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás”. Es importante entender que recibir la ceniza no es solo un signo; para el cristiano tiene un significado profundo. No es un rito más, es una expresión de fe y humildad, un reconocimiento de que somos polvo, somos humanos.
En la homilía, Monseñor Marcos citó el mensaje del Papa León XIV para la Cuaresma. Habló sobre la oración, escuchando la Palabra de Dios, el ayuno y la vida en comunidad.
Se informa a los fieles que el sacramento de la confesión en la Catedral se ofrece de 07:00 a 13:00 de lunes a viernes y los domingos de 09:00 a 12:30. La adoración y exposición del Santísimo se lleva a cabo de lunes a jueves, desde las 07:00 hasta las 15:00, y los viernes hasta las 12:00. Mientras duren los trabajos en la nave central, el Santísimo estará en el altar mayor.


































































