El 23 de julio fue nombrado como nuevo Canciller de la Arquidiócesis de Cuenca el P. Julio Vásquez Vega, quien actualmente es también párroco del Santo Cenáculo.
En uso de las facultades que concede el Código de Derecho Canónico y en beneficio de los fieles confiados a su cuidado pastoral, Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca nombró al Rvdo. P. Julio César Vásquez Vega, como Secretario/Canciller de la Arquidiócesis. Esta dignidad la ejercerá por el período de tres años conforme a los estatutos. Confiamos que Jesús, el Buen Pastor, animará el servicio pastoral del nuevo Canciller, para bien de nuestra Iglesia.
Por su parte, el P. Óscar Narváez, al finalizar el servicio en la Cancillería de la Arquidiócesis de Cuenca, elevó su sincero agradecimiento a Dios por haberle permitido servir a esta Iglesia particular en una misión tan importante, que le ha enriquecido humana, pastoral y espiritualmente.
El P. Narváez expresó su profunda gratitud a Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca, por la confianza depositada y por su cercanía, guía y testimonio de pastor. Del mismo modo, agradeció a Monseñor Fernando Ortega, Obispo Auxiliar, por su apoyo fraterno y su permanente acompañamiento.
Recordó con gratitud a todos los sacerdotes diocesanos y religiosos, a las comunidades de vida consagrada y al personal administrativo de la Curia Arquidiocesana, con quienes tuvo la alegría de compartir el trabajo cotidiano, buscando siempre servir con responsabilidad, espíritu eclesial y fidelidad a la misión encomendada por el Señor.
“Cada experiencia vivida, cada desafío afrontado y cada persona encontrada y atendida, han dejado una huella imborrable en mi vida sacerdotal. Me llevo el aprendizaje, la amistad y la satisfacción de haber procurado servir con entrega, dedicación, responsabilidad, prudencia y silencio que son necesarios. Aunque concluye esta responsabilidad, continúo poniendo mis dones al servicio de nuestra Iglesia Arquidiocesana, como Secretario de Comunicación de la Arquidiócesis de Cuenca, con el mismo entusiasmo y disponibilidad para anunciar el Evangelio y fortalecer la comunión eclesial. Encomiendo al Señor el camino de la Cancillería y de quien continúa esta noble misión, pidiendo que el Espíritu Santo lo ilumine y fortalezca en el servicio a la Iglesia”, concluyó el P. Óscar Narváez.


































































