El domingo 11 de octubre, con una Eucaristía celebrada en la Catedral de la Inmaculada, se llevó a cabo la renovación del servicio pastoral de ministros extraordinarios de la comunión. Son personas generosas que se han preparado para dar testimonio de caridad en su comunidad, llevando la santa comunión, visitando a los más necesitados y enfermos. La Eucaristía fue presidida por Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca.
A los ministros se les confía la misión de ayudar a su párroco en las celebraciones litúrgicas, procurando ser ejemplo de vida para los demás, siendo ejemplo de dedicación al ministerio eucarístico. Ellos deberán visitar a los enfermos, orar con ellos y llevarles la sagrada comunión, acompañar a sus familiares y dar testimonio de servicio en la comunidad.
En su homilía. Mons. Marcos expresó que renovar este compromiso misionero, es poner en práctica el Evangelio, asumir el compromiso de ir a buscar a otros, para enseñarles la riqueza del amor de Dios, llevando el don más hermoso que tiene la Iglesia: Jesús Eucaristía. “Lo van a llevar en sus manos para entregarlo con devoción, respeto, con sentido de adoración, a aquellos enfermos que no pueden ir al templo. Este ministerio de servicio es hacer lo que Jesús nos pidió. Jesús confía en nosotros y espera nuestra generosa respuesta”.
Portando cirios encendidos, los ministros renovaron las promesas bautismales junto con la comunidad y en comunión con toda la Iglesia, renunciando a lo que les aparta del Reino de Dios, prometieron seguir a Jesús con la fidelidad de los discípulos misioneros.


































































