En esta parroquia habrá una misa más en días ordinarios, será a las 18:30. Los domingos las celebraciones son a las 07:00, 09:00, 12:00 y 19:00. En cada Eucaristía hay confesiones.
El Padre Miguel Ángel Hernández Serrano fue designado como nuevo párroco de “María Reina de la Paz”. Esto luego de que el anterior párroco, P. Gilberto Rubio, fuera llamado por su comunidad a colaborar en su natal Colombia. Ambos presbíteros pertenecen a la Congregación de Religiosos Terciarios Capuchinos de Nuestra Señora de los Dolores.
El P. Miguel Ángel nació en Bogotá, Colombia. Viene de una familia apegada a Dios, donde hay varias religiosas; lleva 17 años como sacerdote y 27 dentro de la vida consagrada. Mirando lo que ha sido su vida religiosa, dice: “Dios es muy astuto, todo lo tenía preparado”.
La noticia de su nueva misión en Cuenca le llegó a través de un correo del responsable provincial de su congregación. Obediente a este encargo, el presbítero se entrevistó con Mons. Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca, quien le dijo: “Yo ahora le vuelvo a dar la bienvenida, pero como párroco”.
El P. Hernández contará con dos sacerdotes de su congregación que llegaron hace poco tiempo para colaborar en su trabajo pastoral. Se trata del P. Gustavo Beltrán, quien colaborará como Vicario Parroquial, y el P. Miguel Ángel Gil Hernández, quien estará en la Pastoral Social.
El P. Miguel A. Hernández llegó a Cuenca hace cuatro años. Durante este tiempo ha trabajado con menores de edad que tienen problemas de adicciones, prostitución, trabajo infantil y menores infractores. En Quito dirigió el Centro de Orientación de Menores Infractores “Virgilio Guerrero”, durante cinco años. En Cuenca colabora como Coordinador de la Pastoral Penitenciaria.
El equipo de sacerdotes de su congregación cuenta con mucha experiencia en el trabajo con menores que enfrentan problemas de adicciones, callejización, violencia sexual. De hecho, todos en la congregación han trabajado en estas actividades, pues su carisma es la juventud en dificultad.
Además de la parroquia, el P. Hernández continuará al frente de la Pastoral Penitenciaria, pues según el convenio establecido con su congregación, los sacerdotes que lleguen al país, deben seguir colaborando en esta vocación.
“Esto es como estar al pie de la cruz, -dice el P. Hernández-, como María. Estar con los encarcelados, personas en prostitución y sus familias que sufren con ellos”.


































































