El Papa Francisco destaca el compromiso de los “buenos políticos”: “Bienaventurado el político que tiene una alta consideración y una profunda conciencia de su papel… refleja credibilidad… trabaja por el bien común y no por su propio interés… permanece fielmente coherente… realiza la unidad… está comprometido en llevar a cabo un cambio radical… sabe escuchar… que no tiene miedo”. Pero el Papa señala también los vicios que no faltan en el ámbito político y que se deben tanto “a la ineptitud personal como a distorsiones en el ambiente y en las instituciones”.
Por eso afirma que “estos vicios, que socavan el ideal de una democracia auténtica, son la vergüenza de la vida pública y ponen en peligro la paz social: la corrupción – en sus múltiples formas de apropiación indebida de bienes públicos o de aprovechamiento de las personas – la negación del derecho, el incumplimiento de las normas comunitarias, el enriquecimiento ilegal, la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la ‘razón de Estado’, la tendencia a perpetuarse en el poder, la xenofobia y el racismo, el rechazo al cuidado de la Tierra, la explotación ilimitada de los recursos naturales por un beneficio inmediato, el desprecio de los que se han visto obligados a ir al exilio”.
El Papa Francisco destaca que “cuando el ejercicio del poder político apunta únicamente a proteger los intereses de ciertos individuos privilegiados, el futuro está en peligro y los jóvenes pueden sentirse tentados por la desconfianza, porque se ven condenados a quedar al margen de la sociedad, sin la posibilidad de participar en un proyecto para el futuro”.


































































