Después de una intensa jornada electoral que vivimos el domingo anterior y que contó con la masiva participación de la ciudadanía, la Iglesia ecuatoriana se alegra por la expresión de madurez cívica del pueblo que, con su voto y el de nosotros, manifestó sus sueños y aspiraciones por lo que a través de un documento público dijo que anhelan que todas las fuerzas políticas hayan contribuido activamente al dialogo y a la concertación.
Mediante este comunicado hecho público a inicio de semana, la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, exhortó a todos los candidatos, a sus simpatizantes, a la ciudadanía en general, a esperar con serenidad los resultados electorales y más aún, a que aceptemos con espíritu democrático los mismos.
Dijeron que es hora de la paz, de la reconciliación y de la fraternidad; de la mano tendida, del respeto y de la escucha que debe haber de parte de todos y tener el corazón abierto. Continúa el documento, diciendo que ahora es el momento de la firmeza en las propias convicciones, pero libre de violencia o exclusión, que es el tiempo de la certeza de que un Ecuador con hermanos es un país con futuro.
Piden así mismo a quienes han triunfado que tengan la valentía de borrar de su lenguaje y de su corazón todo ápice de venganza o de revanchismo; y que quienes perdieron tengan la decencia de reconocer su derrota y de poner al servicio de la Patria sus ideas y su inteligencia.
Termina el comunicado de la CEE diciendo que, como pastores de la Iglesia Católica, defenderán la primacía del ser humano ante toda forma de totalitarismo sea político o económico, levantaran la voz para denunciar “el desprecio de los débiles que puede esconderse en formas populistas, que los utilizan demagógicamente para sus fines, o en formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos” (Francisco, FT 155).


































































