Desde los tiempos de San Juan Pablo II se vienen organizando los famosos Encuentros Mundiales de las Familias. Este evento internacional que se realiza cada tres años congrega a familias de todo el mundo para celebrar, rezar y reflexionar acerca de la importancia del matrimonio y la familia como piedra angular de nuestras vidas, la sociedad y la Iglesia.
Dublín, Irlanda, fue la sede del IX Encuentro Mundial, convocado por el Papa Francisco, que se llevó a cabo del 21 al 26 de agosto de 2018, bajo el lema: “El Evangelio de la Familia: Alegría para el Mundo”.
'El Evangelio de la Familia' fue tema clave en la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia. El mismo transmite algunos aspectos de la familia que es bueno recordar:
1. La familia, fundamentada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es parte del plan de Dios desde el principio. La 'buena nueva' de la familia es, por lo tanto, una parte indispensable del alegre mensaje del Evangelio que proclama la Iglesia.
2. La familia es el agente principal de la evangelización de sus miembros. Como primera escuela de fe y amor, es a menudo en la familia cristiana donde por primera vez conocemos a Jesús y su amor.
3. La familia proclama el Evangelio al Mundo. La familia cristiana, por su testimonio de vida y el amor de Jesús, es un agente principal de la evangelización en el mundo.
El Papa Francisco nos explica en Amoris Laetitia que "la proclamación cristiana de la familia es, en verdad, una buena noticia" (AL. 1). Es la buena nueva del Evangelio. ¡El plan de Dios para la familia, revelado desde el principio en las Sagradas Escrituras, es alegría para el mundo!
Por experiencia sabemos que todo encuentro familiar: convivencia, retiro o peregrinación es una celebración de la belleza del plan de Dios para sus hijos, es ocasión para que las familias se encuentren y compartan testimonios de su vocación al amor y a la santidad. Compartir estas experiencias fortalece el amor y ayuda a afrontar los desafíos que se presentan hoy en la educación de los hijos con principios y valores de vida cristiana, con un corazón abierto para acoger con misericordia al hermano. Es importante preparar a los niños y jóvenes para el futuro, sin que olviden las buenas costumbres y tradiciones de fe que nos legaron nuestros mayores.
Que la Misión Familia, a realizarse próximamente en nuestro país, sea también un eficaz medio para la evangelización de nuestras familias, que las ayude a crecer en unidad y reconciliación, para que sean portadoras de alegría y bendiciones para el mundo.


















































