El 10 de enero hemos iniciado la Visita Pastoral a nuestra Arquidiócesis. En la Visita Pastoral, Jesús Buen Pastor, se hace presente en medio de la comunidad parroquial a través del obispo. Así, Jesucristo, enviado por el Padre, continúa conociendo, amando, alimentando y defendiendo al rebaño, por el cual entregó su vida.
La costumbre por parte de los obispos de visitar cada una de las parroquias de su jurisdicción se remonta al siglo IV. Es una de las tareas del ministerio episcopal: “El Obispo tiene la obligación de visitar la diócesis cada año total o parcialmente de modo que al menos cada cinco años visite la diócesis entera, personalmente o, si se encuentra legítimamente impedido, por medio del Obispo Coadjutor, o del Auxiliar, o del Vicario General o Episcopal, o de otro presbítero” (Código de Derecho Canónico 396). No se trata únicamente de un mandato legal, sino de un momento de gracia y de encuentro directo con el Pueblo de Dios, que San Juan Pablo II en «Pastores Gregis» señala como una ocasión privilegiada de diálogo y de renovación pastoral.
El Obispo, en nombre de Cristo y de la Iglesia, viene a escuchar, animar y acompañar a sus sacerdotes, a los agentes de pastoral y a todos los fieles. Al mismo tiempo, busca fortalecer la vida de fe, alentar la misión y revisar, con espíritu de fraternidad, la eficacia de las estructuras pastorales. Se trata de un encuentro fraterno, vivido en un espíritu de flexibilidad y libertad, que resalta sobre todo la dimensión pastoral y misionera.
Para cada parroquia, la Visita Pastoral es un tiempo fuerte de evangelización y misión, una oportunidad para agradecer los frutos recibidos y abrirse con esperanza a los nuevos desafíos que el Espíritu Santo nos inspira. Al mismo tiempo, se integra dentro del proceso diocesano y nos prepara para la elaboración del nuevo Plan Pastoral, así como para la Visita «Ad Limina Apostolorum» de los Obispos del Ecuador.
El 12 de abril de 2027 conmemoraremos los 70 años de la creación de la Arquidiócesis de Cuenca. En la Visita Pastoral deben reflejarse los frutos de estos años de camino misionero y el trabajo de miles de hombres y mujeres que han hecho de nuestra jurisdicción una Iglesia viva, con rostro misericordioso.
En la oración por los frutos de la Visita Pastoral, le pedimos al Señor que mire con amor a la Iglesia que peregrina en el Azuay que vive este tiempo de gracia.
Señor, te presentamos nuestro anhelo de ser una comunidad viva, que testimonie con alegría la fuerza del Evangelio, y que, movida por tu Espíritu, abrace la misión sin miedo ni cansancio.
Haznos, Señor, constructores de comunión, capaces de reconocernos como hermanos en la fe, de aceptar la corrección fraterna y de caminar juntos en la diversidad de dones y carismas. Danos un corazón abierto a tu llamada constante, para que vivamos este acontecimiento como un tiempo fuerte de evangelización, procurando que, como bautizados, descubramos nuestra vocación de servicio, y juntos edifiquemos una Iglesia que sea casa y escuela de vida y amor.


















































