Home > Mensajes del Pastor

Mensaje Pastoral de Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca

Cuaresma, tiempo de renovación

Cuaresma, tiempo de renovación

La Cuaresma es el período litúrgico de cuarenta días que se inicia el Miércoles de Ceniza y prepara a la Pascua. Antiguamente, se caracterizaba por la preparación final de quienes iban a recibir el bautismo durante la Vigilia Pascual. Más tarde comienza a caracterizarse como período de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la introducción del ayuno y la abstinencia. En la liturgia, el carácter penitencial de la Cuaresma es subrayado por el color morado de los ornamentos y por la omisión del Gloria y del Aleluya en la Santa Misa. La reforma conciliar, además del carácter penitencial de la Cuaresma, ha vuelto a dar importancia a su orientación pascual-bautismal, invitando a los fieles a alimentarse de la Palabra de Dios y a orar con perseverancia.
“La Cuaresma es el tiempo favorable para reavivar nuestras relaciones con Dios y con los demás; para abrirnos en el silencio a la oración y a salir del baluarte de nuestro yo cerrado; para romper las cadenas del individualismo y redescubrir, a través del encuentro y la escucha, quién es el que camina a nuestro lado cada día, y volver a aprender a amarlo como hermano o hermana. Dios, como Padre tierno y misericordioso, nos ama, nos espera, aguarda nuestro regreso. Siempre nos anima a no desesperar, incluso cuando caemos en el polvo de nuestra fragilidad y de nuestro pecado, porque Él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo” (Papa Francisco).
Las semanas de Cuaresma son un tiempo especial para recordar quién es el Creador y quién la criatura; para proclamar que solo Dios es el Señor de nuestra vida; para desnudarnos de la pretensión de bastarnos a nosotros mismos y del afán de ponernos en el centro, de ser los más importantes, de pensar que solo con nuestras capacidades podemos ser protagonistas de la vida y transformar el mundo que nos rodea. Es tiempo de pedir al Señor la virtud de la humildad y buscar la pobreza del espíritu para llegar a ser bienaventurados.
La Cuaresma es un tiempo de la verdad, para quitarnos las máscaras que llevamos cada día, aparentando ser perfectos a los ojos del mundo. El Señor nos pide autenticidad frente a la hipocresía. Es necesario presentarse sin pantallas, tal como somos, para ser verdaderos testigos del Evangelio. Pedro y los demás discípulos se reconocieron pecadores ante el Maestro, aceptaron su pequeñez ante la grandeza de Dios. Se despojaron de la falsa imagen para vivir una vida auténtica, transparente y reconciliada.
Los tiempos significativos del año litúrgico se presentan como grandes oportunidades para iniciar un camino de conversión de la mente y del corazón, para despojarnos del hombre viejo y renovar nuestra fe bautismal. El cambio de vida tiene que manifestarse en acciones concretas: implica confesar los pecados, reconocer la debilidad y no esconder el propio rostro ante Dios ni ante los hermanos.
Vivimos nuestra Cuaresma como tiempo de conversión y de encuentro con Aquel que jamás nos ha defraudado y no rechaza a sus hijos, sino que siempre está dispuesto a darnos el abrazo del perdón. Aprovechemos este tiempo de Cuaresma para prepararnos a vivir el Misterio Pascual.

Más Mensajes del Pastor

Consejos del Pastor a los dos nuevos sacerdotes

María se desconcertó al escuchar las palabras del Ángel.

Educar es evangelizar y evangelizar es sembrar virtudes.

La Cuaresma como tiempo de conversión

Un tiempo fuerte de Evangelización

Dimensión social de la compasión

La Visita Pastoral: tiempo de evangelización.

La corrección fraterna en nuestra vida

La formación de los formadores debe ser una de las prioridades

La formación de los formadores debe ser una de las prioridades.

La fiesta, dimensión esencial de la vida familiar

Solemnidad de la Inmaculada Concepción, patrona de nuestra Arquidiócesis

Testigos de la pobreza evangélica

Expresividad y funcionalidad de la iglesia

El verdadero templo cristiano es el Cuerpo de Cristo.

Monseñor Ernesto Álvarez, II Arzobispo de Cuenca

Fiesta de la santidad latinoamericana

Dilexi te: el servicio a los pobres

Quien ama de verdad trabaja por la paz

San Francisco de Asís y su compromiso social

Soñamos con un Ecuador de equidad y desarrollo

La música en la liturgia no es un elemento ornamental

Jamás podemos olvidar la centralidad de Jesucristo.

Predicar con fidelidad el Evangelio

Alejandro Labaka e Inés Arango: Testigos del Evangelio en la Amazonía

Educación: amor y responsabilidad

La ancianidad es tiempo de bendición y de gracia

Educación en el cuidado de la creación

Profetas y constructores de un mundo nuevo

Con espíritu misionero salgamos a buscar las ovejas del Señor.

Pilares de la acción misionera de la Iglesia

La Familia, guiada por el Espíritu Santo

LA FIESTA DEL SEPTENARIO EUCARÍSTICO

En la familia debemos experimentar la alegría del perdón.

Jubileo de las familias y el mensaje de San Juan Pablo II

León XIII y la Doctrina Social de la Iglesia

Busquemos a Cristo Resucitado en el camino de la vida

Con sonrisa amable, León XIV se presentó ante el mundo.

Palabras y gestos que nos dejó el papa Francisco

Francisco, el Papa de la Misericordia