Jesús, al enviar a sus discípulos en misión, les dijo: «Cuando entren en una casa, digan primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos la paz; si no, volverá a ustedes» (Lc 10,5-6). Este texto bíblico ha sido escogido por el Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz del nuevo año 2019.
Nos recuerda el Pontífice que “dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Cristo. Y este ofrecimiento está dirigido a todos los hombres y mujeres que esperan la paz en medio de las tragedias y la violencia de la historia humana”. Todos deseamos que la paz llegue a nuestras familias, a las ciudades donde vivimos y a nuestros países. Tendremos paz en nuestra casa común, “el planeta”, si todos trabajamos por cuidarla, poniendo nuestro empeño para generar fraternidad y responsabilidad. Habrá paz si trabajamos con interés para que el planeta sea nuestra casa familiar y no un basurero donde acumulamos nuestros odios, resentimientos, injusticias y violencia contra el hermano.
Señala Francisco que para forjar la paz necesitamos buenos y honestos políticos. “Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia. La política es un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción”.
El buen político busca ser servidor de todos, especialmente de los más necesitados (Cf. Mc 9,35). “Tomar en serio la política en sus diversos niveles -local, regional, nacional y mundial- es afirmar el deber de cada persona, de toda persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, de la humanidad” (San Pablo VI).
Según estos buenos criterios, para fortalecer la familia y la sociedad en general, debemos elegir bien a quienes nos gobiernan. Es necesario, entonces: Conocer la Doctrina Social de la Iglesia para discernir, sin dejarnos seducir, por quienes nos presentan propuestas demagógicas llenas de mentiras. Examinar cómo los candidatos han actuado en otras ocasiones. Si han respetado la vida humana o han sido propagadores de leyes e ideologías que destruyen a la persona. Si protegen la familia y su dignidad.
Si antes han ejercido cargos públicos, debemos recordar cómo han ejercido ese poder, con espíritu de servicio o con prepotencia; si han estado envueltos en escándalos de corrupción. También debemos saber quiénes forman sus equipos de trabajo y quienes los acompañan en la lista de candidatos de los respetivos partidos. Un buen político defiende también la naturaleza y pone el cuidado de la creación por encima de proyectos nefastos que envenenan el agua, destruyen los bosques y la vida.
El Papa continúa su reflexión afirmando que “la función y la responsabilidad política constituyen un desafío permanente para todos los que reciben el mandato de servir a su país, de proteger a cuantos viven en él y de trabajar a fin de crear las condiciones para un futuro digno y justo. La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de la caridad”.


















































