En la celebración de la Eucaristía no solamente recordamos la muerte de Cristo en la cruz, sino también de manera incruenta renovamos su sacrificio por la salvación del mundo. Cuando un sacerdote celebra la Eucaristía, toda la Iglesia ofrece el sacrificio eucarístico a Dios.
El primer compromiso de los fieles por su participación consciente y activa en la asamblea eucarística dominical consiste en llevar fuera del templo, y prolongar en todo momento de su vida, la realización del mandamiento del amor, en el que se resumen todos los mandamientos. “Sería un engaño creer que podemos entrar en comunión íntima con Cristo si no aceptamos de hecho la comunión de caridad con quien tiene necesidad y sufre; si somos incapaces de imprimir un estilo de mayor sobriedad a nuestra vida para crear iniciativas de solidaridad fuertes y significativas” (San Juan Pablo II).
Estas enseñanzas sobre la celebración de la Misa y el compromiso cristiano de quienes participan son desarrolladas en el libro “La Eucaristía”, trabajo realizado por el sacerdote salesiano Benito del Vecchio. Esta Obra es fruto de sus conocimientos teológicos, de su pedagogía catequética, de la experiencia pastoral de largos años al servicio del pueblo de Dios y, sobre todo, de su vida espiritual y amor a Jesús Eucaristía. Este sencillo libro es testimonio de la fe de un pastor que trabaja actualmente en Cuenca y quiere compartir con sus hermanos lo que gratuitamente ha recibido del Señor.
Su intención es clara, profundizar en el conocimiento de la Eucaristía para amarla mucho más y llegar a un verdadero encuentro con Cristo a través de ella. Son tantos los que hoy se marchan de la Iglesia porque desconocen el valor de la Eucaristía, creyendo que solo es una repetición de palabras y ritos. Cuando descubrimos lo que realmente celebramos, terminamos asombrados y enamorados ante este misterio de Amor. El autor nos invita a recorrer un camino de fe para que, entendiendo los ritos y los símbolos, podamos trascenderlos hasta llegar a una espiritualidad profunda y a una vida llena de sentido a través de la Eucaristía. Con pedagogía salesiana nos introduce en los elementos y partes de la Misa, la vivencia eucarística, el ordinario de la Misa y la espiritualidad eucarística.
El presente documento también nos recuerda que la comunidad celebrante debe proyectarse a la sociedad y al mundo, porque no es posible celebrar la Eucaristía y permanecer indiferentes ante las situaciones de injusticia, marginación, explotación, violencia y atropellos que sufren nuestros hermanos. La Eucaristía, entrega de Jesucristo por nuestra salvación, nos impulsa a un compromiso concreto con la promoción y liberación integral del hombre.
Si vemos a nuestro alrededor, aunque muchos digan que buscan la unidad y pregonan la justicia, el mundo sigue marcado por tantos males y dominado por la indiferencia. Esta situación se opone a la comunión de vida y amor, de pan eucarístico y de pan material de la que nos habla Jesús y predica la Iglesia. Es una contradicción recibir el Cuerpo de Cristo y seguir divididos, rechazando y discriminando al hermano. El Cuerpo de Cristo tiene que unirnos a nuestros hermanos porque la Eucaristía entraña un compromiso en favor de ellos, los pobres. “Eucaristía es caridad”.
Felicitamos al Padre Benito del Vecchio por entregar a las comunidades católicas de Cuenca y del Ecuador este trabajo, que nos revela lo más preciso que tiene la Iglesia, la gran riqueza que debemos compartir con el mundo sediento y hambriento de verdad y de justicia: Jesucristo, nuestro Salvador.


















































