La Arquidiócesis de Cuenca ha venido ejecutando con responsabilidad el protocolo de bioseguridad establecido por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana para la reapertura de los templos católicos. En las diferentes etapas de reapertura hemos constatado la seriedad al implementar los espacios con los controles de bioseguridad, creando confianza para que quienes acuden a los templos, encuentren en ellos, espacios seguros.
Los fieles que se han acercado lo han hecho de forma ordenada, respetando los horarios de toque de queda. Han participado con fervor en la oración, reconciliación, celebración de la Palabra y recepción de la Comunión. No podemos pensar que el peligro de contagio ha pasado. En nuestra provincia el número de infectados sube cada día, y las instituciones de salud están al tope de su capacidad. La Iglesia siempre ha predicado y defendido la vida en todas sus etapas.
Es responsabilidad del Obispo el cuidado de la liturgia y la vida pastoral en la diócesis. A él le compete dictar normas litúrgicas, como la participación de los fieles, la celebración de la Eucaristía y los demás sacramentos. Por lo tanto, corresponde al Obispo la atención pastoral de la Iglesia y hacerla crecer en la comunión del Espíritu Santo. (Cf. Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, nn. 1145 y 158).
Compete a la autoridad civil cuidar que se observen las normas de bioseguridad y distanciamiento aprobadas. “Una situación como la actual pandemia puede exigir que la autoridad competente restrinja a las personas el ejercicio del derecho de expresar y celebrar públicamente la propia creencia en vistas al bien común, siempre que sea de un modo justo y razonable, en este caso, por el riesgo social para la salud; restricción que debe ser relativa y proporcionada a la causa y en tanto dure ésta” (Monseñor Luis Collazuol, carta sobre el culto público, julio 2020).
“Los cristianos debemos crecer en esta familiaridad, que es personal y comunitaria. Una familiaridad sin comunidad, sin sacramentos, puede convertirse en gnóstica, separada del pueblo de Dios. Nos comunicamos a través de los medios digitales, pero no estamos juntos: los fieles no participan en las celebraciones y solo hacen la comunión espiritual. Tenemos que volver a estar juntos porque así la Iglesia corre el riesgo de ser “viralizada”. Que el Señor nos enseñe esta familiaridad concreta, esta intimidad con Él, pero en la Iglesia, con los sacramentos y con el santo pueblo fiel de Dios”. (Papa Francisco)
Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos católicos, reconociendo que la Iglesia es comunidad real, familia que se congrega alrededor de Jesús Eucaristía, cumpliendo el protocolo de bioseguridad, con testimonio de comunidad eclesial y respetando la vida, don de Dios, seguiremos sirviendo a nuestro pueblo con entrega generosa.
Las actividades religiosas que se realicen en nuestra Arquidiócesis, contrarias a lo señalado en el protocolo de bioseguridad, no han sido autorizadas por el Arzobispo ni por la Comisión Arquidiocesana Técnica-Pastoral de bioseguridad, por lo cual, son de total responsabilidad de quienes las ejecuten.


















































