El Consejo de Presidencia de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana ha publicado un documento denominado Responsabilidad Política, para invitarnos a asumir nuestro compromiso ciudadano en las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias. Es un documento orientador, que señala algunos principios sobre el valor de la política, la responsabilidad de los actores políticos y de los ciudadanos frente al destino de nuestra patria.
¿Por qué nuestros obispos nos hablan de política? Porque son pastores y también ciudadanos, por eso nos recuerdan que la fe cristiana no puede vivirse solo en el espacio individual, sino que tiene una exigencia de servicio, de entrega, de compromiso y de transformación de la sociedad. Los sacerdotes no participamos en política partidista, pero si tenemos el deber de iluminar la situación actual a la luz del Evangelio y del magisterio de la Iglesia.
Entre los criterios expuestos, recordemos algunos: “La política, si se lleva a cabo en el respeto fundamental de la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de caridad” (Papa Francisco). La verdadera política es búsqueda del bien común, es servicio a los demás y no un medio para aprovecharnos de otros, engañándolos con falsas promesas.
Cuando los partidos y los movimientos políticos centran sus actividades, exclusivamente, en la participación electoral, caen en un populismo que oferta propuestas basadas en el engaño, con lo cual contribuyen al desprestigio y al rechazo ciudadano. Si hoy existe tanta apatía ante la vida política es porque en los discursos de tantos candidatos solo se escuchan propuestas demagógicas, violencia verbal, acusaciones mutuas, y no verdaderas propuestas para solucionar la grave crisis de nuestro país.
Los candidatos están llamados a hablar con claridad sobre las acciones y las medidas concretas para hacer realidad sus ofrecimientos de campaña, buscando el bien de todos, especialmente de los marginados, niños, jóvenes, mujeres, migrantes y adultos mayores. Quienes sean electos deberán gobernar en diálogo, respeto y colaboración con todos los sectores de la sociedad.
Como ciudadanos conscientes y responsables, tenemos el derecho y el deber de elegir bien a los representantes y gestores de nuestro futuro. Nuestro voto debe responder a los valores que defendemos, a nuestros sueños y a nuestra fe. Siempre hemos de actuar con plena libertad.
Pensando en las verdaderas necesidades de nuestro pueblo, estamos comprometidos a discernir y a elegir los planes y programas que indiquen cómo enfrentar la crisis actual desde unos principios éticos que respeten los derechos humanos, como la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la libertad personal, social y religiosa, los derechos de la familia, la igualdad de oportunidades, el trabajo, la salud, la educación para todos y el cuidado de la naturaleza.
Queremos un Ecuador de equidad y desarrollo, donde los derechos de todos sean respetados, especialmente de los más pobres y vulnerables, donde la voz de los últimos sea escuchada y su dignidad promovida, donde la corrupción no sea la noticia del día, donde juntos vayamos construyendo el Reino de Dios. Que Jesucristo nos ilumine, proteja a nuestro país y mire siempre con amor al pueblo de su corazón.


















































