En nuestro tiempo hay un inusitado interés por el esoterismo, la búsqueda de cosas ocultas y el conocimiento del futuro. Existen mercados dedicados exclusivamente al esoterismo, hay revistas especializadas y en Internet abundan los sitios esotéricos. Magia blanca o negra, astrología, brujería, horóscopos, adivinación, ciencias ocultas, el fin del mundo, tarot, objetos e imágenes como la santa muerte, se encuentran por todos lados. Las tiendas esotéricas están de moda.
Podemos decir que existe una crisis de fe y confusión religiosa, debido a la poca formación cristiana de muchas personas. Hay un vacío existencial producido por el pensamiento y la mentalidad tecnológica. El surgimiento de grupos esotéricos revela el ansia con que muchas personas buscan hoy un camino de salvación y autorrealización, y los impulsores de dichos movimientos hacen adeptos a base de presentarlos como el remedio eficaz y la alternativa única para salir de situaciones difíciles de la vida, como la aceptación de la muerte de un ser querido, la falta de medios económicos, enfermedades, crisis familiares o problemas en las relaciones sentimentales.
El Catecismo de la Iglesia nos recuerda que todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone desvelan el porvenir (cf. Dt 18, 10; Jr 29, 8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a mediums encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.
Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo —aunque sea para procurar la salud—, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aun cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención del demonio (CIC. 2116,2117).
El Papa Francisco nos decía en sus catequesis que la magia no es cristiana, que, en nuestros días, en muchos lugares, católicos practicantes recurren por las dudas a magos, para hacerse leer las cartas, o las manos: Estas cosas que se hacen para adivinar el futuro o adivinar muchas cosas o cambiar situaciones de la vida, no son cristianas. Aseguraba que la gracia de Cristo lo da todo: ora y confía en el Señor, recomendaba siempre (Cf. Cateq. 04. 12.2019).
Es deber de los pastores velar por el bien de la comunidad, custodiar la fe recibida por medio de una buena catequesis y la formación cristiana continua. La cercanía es fundamental para que nuestros hermanos sientan la presencia de sus sacerdotes, siempre dispuestos a defender y a orientar. También los padres de familia tienen el serio compromiso de educar a los hijos para que no olviden la fe bautismal y los buenos ejemplos que recibieron en el seno familiar.


















































