Home > Mensajes del Pastor

Mensaje Pastoral de Monseñor Marcos Pérez, Arzobispo de Cuenca

La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre.

La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre.

En la Comisión de Pastoral Social-Cáritas hemos pensado proponer, para la reflexionar en nuestras comunidades durante los años 2022-2024, las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un tiempo propicio para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina. La predicación de Jesús nos presenta las obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos. Redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos. Descubramos la presencia viva del Señor en los hermanos necesitados y no olvidemos que, en el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados sobre nuestro amor (Cf. Bula Misericordiae Vultus, 15).
“Dichosos los misericordiosos porque encontrarán misericordia” (Mt.5,7). La persona misericordiosa recibe como recompensa esta misma virtud. Hablando de las obras de misericordia, decía un sacerdote: “Siento que, dando, mi vida se enriquece; siento que mejora mi salud si me dedico a los enfermos; siento que cubro mi desnudez si visto al desnudo. Nuestras acciones tienen siempre un efecto sobre nosotros mismos: las obras de misericordia nos benefician también a nosotros. Pero no las hacemos para beneficiarnos a nosotros. Las hacemos porque dejamos que nuestro corazón sea tocado por los pobres, los hambrientos, los que no tienen hogar, los enfermos y los encarcelados” (A. grün, Las obras de misericordia, 2015). Al acercarnos al hermano necesitado, experimentamos la cercanía de Jesús que nos envuelve con su misericordia.
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre, impulsándolo a amar al prójimo con obras concretas y no con promesas que luego se olvidan. Nuestra fe se traduce en gestos concretos en la vida cotidiana, sobre los que seremos juzgados. Si reflexionamos sobre las obras de misericordia, despertaremos nuestra conciencia, adormecida ante el drama de la pobreza, para entrar en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina (Cf. Bula Misericordiae Vultus, 15).
No es necesario tener muchos bienes para hacer una obra buena y compartir con los más pobres. Dios no es amigo de cantidades, sino de calidades, quiere corazones y voluntades. El amor no se mide desde la cantidad de dinero que damos, a veces para quedar bien ante los demás y obtener reconocimientos, sino desde la calidad interior, como lo hizo la viuda, a la que Jesús alabó porque dio mucho más que otros. Lo importante es la donación de sí mismo, confiando solamente en Dios que nunca nos desampara y no se deja ganar en generosidad. Cuando practicamos las obras de misericordia, repetimos y prolongamos la acción de Cristo que nos salva con la entrega de su propia vida. Es poner en práctica su mandato: “Hagan esto en conmemoración mía” (Lc 22,19).

Más Mensajes del Pastor

Consejos del Pastor a los dos nuevos sacerdotes

María se desconcertó al escuchar las palabras del Ángel.

Educar es evangelizar y evangelizar es sembrar virtudes.

La Cuaresma como tiempo de conversión

Un tiempo fuerte de Evangelización

Dimensión social de la compasión

La Visita Pastoral: tiempo de evangelización.

La corrección fraterna en nuestra vida

La formación de los formadores debe ser una de las prioridades

La formación de los formadores debe ser una de las prioridades.

La fiesta, dimensión esencial de la vida familiar

Solemnidad de la Inmaculada Concepción, patrona de nuestra Arquidiócesis

Testigos de la pobreza evangélica

Expresividad y funcionalidad de la iglesia

El verdadero templo cristiano es el Cuerpo de Cristo.

Monseñor Ernesto Álvarez, II Arzobispo de Cuenca

Fiesta de la santidad latinoamericana

Dilexi te: el servicio a los pobres

Quien ama de verdad trabaja por la paz

San Francisco de Asís y su compromiso social

Soñamos con un Ecuador de equidad y desarrollo

La música en la liturgia no es un elemento ornamental

Jamás podemos olvidar la centralidad de Jesucristo.

Predicar con fidelidad el Evangelio

Alejandro Labaka e Inés Arango: Testigos del Evangelio en la Amazonía

Educación: amor y responsabilidad

La ancianidad es tiempo de bendición y de gracia

Educación en el cuidado de la creación

Profetas y constructores de un mundo nuevo

Con espíritu misionero salgamos a buscar las ovejas del Señor.

Pilares de la acción misionera de la Iglesia

La Familia, guiada por el Espíritu Santo

LA FIESTA DEL SEPTENARIO EUCARÍSTICO

En la familia debemos experimentar la alegría del perdón.

Jubileo de las familias y el mensaje de San Juan Pablo II

León XIII y la Doctrina Social de la Iglesia

Busquemos a Cristo Resucitado en el camino de la vida

Con sonrisa amable, León XIV se presentó ante el mundo.

Palabras y gestos que nos dejó el papa Francisco

Francisco, el Papa de la Misericordia